Recomendación de la semana
(Ana Henríquez)
2003. Nuevo experimento de un cine vanguardista e innovador que se fragua en el laboratorio del realizador danés Lars von Trier. Sin pelos en la lengua ni anestesia previa filma la primera entrega de su trilogía “América, país de las oportunidades”, que se completará con Manderlay (2006) y Wasington.
(Ana Henríquez)
2003. Nuevo experimento de un cine vanguardista e innovador que se fragua en el laboratorio del realizador danés Lars von Trier. Sin pelos en la lengua ni anestesia previa filma la primera entrega de su trilogía “América, país de las oportunidades”, que se completará con Manderlay (2006) y Wasington.
La acción transcurre en un pueblo minero de las americanas Montañas Rocosas, que aquí se convierte en un enorme plató de suelo negro en el que las casas no son más que trazos de tiza. Chirridos de puertas inexistentes, la voz en off explicitando los encendidos y apagados de los focos… tal pulcritud, con un claro carácter teatral, para concentrarse en lo verdaderamente importante, los personajes: la historia (y ¡vaya historia!).
Las lecturas de esta película son muchas. De vocación fabuladora, se trata de narrar un cuento cruel e ingenuo en apariencia pero, y sobre todo, moralmente corrosivo en el que se desvela el lado oscuro del ser humano, sus pasiones más excelsas y perversas a la vez.
Aunque von Trier se empeñe en universalizar su moraleja —suscitando en el público esas cuestiones esenciales realizadas desde el principio de los tiempos (la culpa, los premios y los castigos, la venganza) y que nos hacen humanos—, es palpable la brutal crítica a la política antiterrorista estadounidense.
Nada de artificio, nada de adorno inútil, ni en sus minuciosos diálogos ni en la claustrofóbica ambientación, de modo que todo el peso recae en el reparto. Ningún problema. El filme deberá mucho a Nicole Kidman, pero la deuda en sentido inverso es de seguro superior. Pero no estamos ante un monólogo dramático. Al repasar las trayectorias del resto de intérpretes que dan vida a los habitantes del pueblo nos encontramos con premios de la crítica, varios Oscar, estrellas de Broadway, artífices de éxitos de ayer (La gata sobre el tejado de zinc) y de hoy (Una mente maravillosa)…
Si después de todo esto aún opones resistencia a deleitarte viéndola, no olvides que es una película transgresora en su planteamiento estético, profunda en su concepto y completa en su resultado; que destila un fino humor irónico y algo negro, y que cosechó premios allá donde fue nominada. Muy de cuando en cuando el arte se descubre y deja escapar una de estas pequeñas joyas como demostración de que no todo está inventado.

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